19 diciembre 2025

El "doble check"


El que diga que no, miente. Todos tenemos manías y cosas que nos molestan. Este pagainfantas que les escribe por ejemplo y no es de ahora si no desde siempre, no soporta la falta de puntualidad, me puede, no son pocos a los que he dejado plantados tras esperarles 10 minutos, testigos de ello tengo y vivos. 

Los horteras que piden las cosas "porfa" y llaman a su pareja "Gordi" o "Cari", esos merecen napalm directamente, sobran. Hay que eliminarlos. 

Los "aconsejadores profesionales", psicólogos callejeros, como los médicos Pakistaníes, esos enteraos que vienen dando consejos sin que se los pidas, son los filósofos baratos letrados de las experiencias ajenas. Esos a tomar por culo antes que abran la boca...

Cuidadín con éstos. No me fío un pelo de la gente que recarga los mecheros de un euro la docena, ¿A dónde se puede ir con gente así? Esos son peligrosos para la convivencia, esos son los que a la hora de pagar a medias reparten el Iva correspondiente a lo que ha consumido cada uno. Hay que fusilarlos, o mejor a la hoguera con ellos, que lo sufran.

Otros listos. Los que critican a los que nos gusta la pizza con piña.... ¿Qué cojones os pasa? ¿Qué problema tenéis? lo vuestro es de complicada amnistía, sois viceversos, o sea, sois los que de bebés en vez de daros el pecho vuestra madre os daba la espalda y seguro que sois más feos que el aborto de un mejillón. Como si me la como con mayonesa y café con leche. Que os folle un pez sierra.

Buuffff. Luego están los que chillan al hablar, me ponen muy nervioso. También están los que saben de todo, los que siempre tienen razón y los que van a los campos de cualquier deporte a insultar y llamar hijo de puta al árbitro, a un contrario o al utillero del otro equipo. A esos los torturaba hasta rezar el rosario en latín.

Pero ahora vamos a lo contemporáneo, uno ya tiene una edad y esto me llama mucho la atención... Me molesta un montón y cuando digo un montón digo que me inflan los colgajos varoniles, los que ocultan el "doble check" ese de confirmación de lectura de los mensajes de guasap,  qué os pasa, ¿Sois agentes secretos del CNI? ¿Por qué te escondes y me ocultas que me has leído? ¿Qué buscas, dar suspense y emociones a mi día a día? ¿Tenerme en tensión en saber si me has leído o no?,,, que digo yo que si no quieres que lo sepa, si ocultas tu estado y me ignoras, igual mejor no escribirte ¿no?

Al fondo a la derecha.





04 diciembre 2025

Un sindiós.



No sé ni cómo estamos vivos, no sé ni cómo estamos, no ya vivos, sino simplemente estamos. Esto es un "sindiós". El mes pasado falleció un hermano de mi madre, tenía 85 años de edad y estaba soltero. Total, que como el fallecimiento se produjo aquí y aquí es donde estaba empadronado pues nada,  que me tocó la pocha. Aquí era donde había que tramitar el asunto hereditario y tal y en eso estamos. Qué suerte la mía.

En un principio pues lo normal, que si el Padrón, que si Certificado de defunción, últimas voluntades y rollo de esos para la Declaración de Herederos, deeneis de los cinco hermanos, partidas de nacimiento de cada uno, el de defunción de una de ellos y certificados bancarios. Sólo faltaba que me pidieran la alineación del Alcoyano CF en la quinta jornada de la liga 1090-91.  Ahora es cuando viene el tema.

Ayer a mediodía me llaman de la notaría y me dicen que al estar soltero el fallecido sus herederos directos son sus padres y por lo tanto debería  de presentar el Certificado de Defunción de los mismos, yo alucinando ante la petición le digo que mi tío ha muerto con 85 años y era el segundo de los cinco hermanos por lo que sus padres en la actualidad de estar vivos deberían de tener como unos 120 años. Da igual, lo dice la ley. Pues vale, con la iglesia hemos topado amigo Sancho.

Para solicitar el certificado de defunción por Internet hay que hacer constar la fecha de nacimiento de cada uno, todos sabíamos el día pero ninguno el año. Fácil, en la lápida de cada uno pone la edad con la que fallecieron. Pues no puede ser, no coincide con la presunta diferencia de edad que mantenía con mi abuela.

En mi papel de Anacleto Agente Secreto me pongo a analizar la partida de nacimiento de cada uno de los hermanos y ¡Ohh sorpresa!! empieza el espectáculo. En 1936 cuando nació la mayor de sus hijos mi abuelo era tres años mayor que mi abuela, en 1940 cuando nació el segundo, precisamente el fallecido, mis abuelos habían empatado en su edad. En 1944 mi abuela era más joven que cuando nació la primera y en 1950 cuando nació el tercero, mi abuelo ya no se llamaba igual, le habían cambiado el nombre. Sólo en el certificado del último de mis tíos, el que nació en el 53, había vuelto la normalidad, aunque seguía sin saber el año de nacimiento de cada uno. Y en eso estamos, al final el episodio lo solucioné por la puerta de atrás y ahora estoy con el segundo acto que se presenta aún más emocionante porque el registro civil es de otra provincia y no puedo personarme.

Al final, por aquella época queda claro que nacíamos  y moríamos cuando al Secretario del pueblo le parecía y vete a saber si del número de chupitos ingeridos dependía.

Por cierto el tan deseado certificado ya en mi poder también está mal, no coincide el nombre de su madre pero no pasa nada, da igual, como si nació de una cochina...

Un Sindiós.




30 noviembre 2025

El abuelo Cebolleta.



Mi nieta mayor flipa con las cosas que le cuento, es normal, tiene 15 años y todo lo de antes le sorprende. No sabe lo que era la Carta de Ajuste, lo que te plantaban en pantalla cuando no había emisión, que no había tele todo el día, era en blanco y negro y algunas tenían antena de cuernos y que sólo había dos canales, la UFF y la VHF, la primera y la segunda vamos... 

Que usábamos un impermeable que se llamaba "canguro" porque tenía una bolsa a la altura de la barriga donde se recogía y quedaba como una mariconera. Que no había tapers, se llamaban fiambreras y eran metálicas, que no existían los eslips, eran calzoncillos blancos y con bragueta.

Que los sábados y no todos, merendábamos un bucanero, un Boni o una Pantera Rosa, que el resto de la semana tocaba bocadillo de fuagrás, salchichón o chorizo de Pamplona. Que  casi todos hacíamos la misma colección de cromos y difícilmente pudimos ninguno completar alguna, que recogíamos chapas del suelo en los bares, las rellenábamos, decorábamos y echábamos carreras empujándolas por un circuito pintado en el suelo del que si te salías tenías que volver a empezar.

Que cada siete o quince días salían publicados los tebeos que luego intercambiábamos, Anacleto Agente Secreto, el Capitán Trueno, el Guerrero del Antifaz, el botones Sacarino, Rompetechos y Rin Tin Tin y que los domingos después de misa igual nos invitaban a una Mirinda, una Sueps, Pesicola o Kas de naranja y que nos levantábamos por la mañana con un reloj despertador con dos campanillas al que había que darle cuerda y se llamaba por teléfono marcando el número con una rosca.

Que las cámaras de fotos tenían un carrete de 12, 24 o 36 que después había que llevar a revelar, que existían las guías de teléfono por orden alfabético de apellidos, que en algunos bares había máquinas tocadiscos por monedas, que no existían los ordenadores pero si las cabinas de teléfono por todos los lados y que se podía fumar hasta en las habitaciones de hospital. 

Del papel higiénico "El Elefante" no le he hablado, tampoco se trata de que nos vea como héroes legionarios, sólo soy el abuelo Cebolleta..

22 noviembre 2025

La jota española.



Tengo muy claro que el español es el idioma más rico del mundo, eso lo siempre lo supe y lo pude confirmar de forma definitiva cuando ya de viejuno me dio por matricularme en la Escuela Oficial de Idiomas, tres años aguanté el coñazo del Shespir ese o como cojones se escriba. Nada que ver.

Nuestro idioma, a pesar de los progre-tontos, tontas y tontes que lo ridiculizan cada vez que abren la boca, tiene unos términos sobre todo adjetivos cuya fonética enamora a los que defendemos su pureza. Veamos y digan conmigo... berzotas, huevazos, zangüengo, gaznápiro, mameluco, bellaco, bribón, zascandil, chupasangre, canalla, cagón, pusilánime, alfeñique, lechuguino, bocachancla, piltrafilla o borrachuzo, gloria para los oídos y que sólo suenan bien en el español de toda la vida de nuestro Señor y Amén... búscalos en inglés anda... Son términos de una belleza sonora maravillosa y con sólo pronunciar esa jota con dos cojones bien marcada, esa erre redoblada y la eñe sólo española de mis entretelas ¡Coño!. Es que te quedas como Dios.

Son más que palabras, eso de decir a alguien "vete a la mieeeeerda", "me cagon tu padre", "a tomar por culo"  o "eres un puto becerro" está a otro nivel, es pura higiene mental mediante la lingüística y si ya nos ponemos en plan bizarro -castellano castellano-bizarro...  qué me dicen de mequetrefe, gañán, cantamañanas, chupaburras, mastuerzo, baboso, asaltacunas, cuatrojos, cierratascas, abrazafarolas o castaña, es que es el no va más.

Lo de caraperro, piporro, burro, barrigón, zorro, gorrón, arrugao o pelirrojo, ferrallero, ferrocarril o carrillero, se lo dejamos para los franceses. A ver si tienen huevos.

Pues eso, que donde esté la lengua española que se quiten las demás, a ver en el vocabulario de qué idioma que no sea el nuestro encuentras un jalufo, jamelgo, gilipollas, granuja, julandrón, julai, jeta, espantajo, sanguijuela o sabandija. Anda que no hay diferencia entre un "hijojoputa" bien pronunciado y un "moterfaquer" ese británico, vamos no me jodas, dónde va a parar y de hecho a los ingleses, que nos tienen una envidia de la virgen, les tiene que "joder" una "jartá" la jota española.

Jota de cojones.

30 octubre 2025

Los tobillos de la Cerda.


Los jóvenes de mi edad sentimos cierta orfandad sensorial, sólo nos queda el recuerdo de lo escleroso de aquello, que se guarda con campanillas y diez candados en el viejo paladar de la memoria, exquisiteces de entonces.

Hoy nada es igual porque todo es políticamente sano, limpio y por ende diferente y ésto no lo digo por estar poseído por algún trastorno puntual de ánimo, almorranas ni chorradas de esas, es porque lo de antes, refiriéndome a mi mocedad... hoy no existe, eran sabores artesanos, manuales, eternos y contrariamente por ello, extinguidos. Eran finales de los 70 hasta el 83 que entré como diácono en la Sacra Congregación. No hace tanto.

La bocadillos de tortilla de patata que hacía "La Cerda" en Peña Herbosa (no me pregunten obviedades por favor) era única tanto en sabor como en mugre acumulada en las uñas y tobillos de la mellada dueña, pero merecía la pena, bocata maravilloso en todos los sentidos sobre todo si no te fijabas en ella con el mínimo detenimiento. Vamos, si no la mirabas.

El gigante y relleno champiñón sobre rodajita de pan bañado en su moje del bar "El Toboso" en la calle Cuesta del que se podían hacer filetes, los mejillones en salsa del Bar Moro en Marqués de la Hermida, donde no se veía el suelo por la existencia de tanta servilleta de papel de aquellas que repelían y hacían de todo menos limpiar el morro.

Las rabas de Gelín en "Vargas" que lo mismo me da si eran de calamar, choco, pota abisal o cualquier otro cefalópodo conocido o no, lo que puedo asegurar es que aquellas nada tenían que ver con cualesquiera otras, ni de coña. Eran las mejores rabas del mundo y punto.

Las por entonces innovadoras hamburguesas de Heildelberg en la Calle del Medio donde ponían una mostaza riquísima que nunca más volví a catar o ya más cercano en el tiempo, las del siempre sudoroso y enfadado Manolo en la calle Guevara. Hasta arriba de cebolla a la plancha, tomate y lechuga, sin mariconadas, con kechup y mostaza al gusto en envase de plástico de medio litro rojo o amarillo, como toda la vida, como debe ser. Impresionantes.

Los sangüiches California del pasiego del Bar "El Teleférico" que siempre miraba al escote de tu novia mientras tomaba nota, los cruasans a la plancha del café "San Siro", el único sitio en mi vida en el que he visto un limpiabotas en plantilla, hombre que por cierto siempre vestía de negro y daba un yuyu de cojones porque era clavadito a Christopher Lee, aquel que interpretaba a Drácula. Ahora que me acuerdo, allí disfruté del memorable 12-1 a Malta.

El "Agua de Valencia" en Perines que encastañaba sólo con olerlo, la empanada de pulpo para morirse del "Cantabria" en el Río La Pila, los cubatas en el "Tetos" en la calle Pedrueca, que por cierto aún los recuerdo a 100 pelas, el local de la OJE donde podíamos tomar lo que fuera pero no nos dejaba fumar por no tener los 18, las patatas atómicas de la "Rana Verde" que aún hoy existe pero nada que ver con aquello y los pepitos de chorizo a la plancha del "Eros" en los bajos de El Casino, donde era un espectáculo porque los dos camareros estaban siempre discutiendo y mandándose a tomar por culo mutuamente. Uno atendía a la gente y el otro jurando en la plancha, muy entrañable todo.

Esta contemporánea y melancólica ingesta de lípidos en salsa de morriña es la que a los jóvenes de mi edad nos ha dejado huérfanos y sobre todo nostálgicos de aquellos triglicéricos manjares, aquella mugre aún hoy sin cicatrizar en mi memoria, aquellos indecentes tobillos..., en fin que los de mi generación nos criamos entre pringosas y a veces tan guarras como bellas artes culinarias.

Somos héroes anónimos. O algo parecido.


02 octubre 2025

TDLC.


Existe el TDH, el TDA y el TDLC, los dos primeros tienen tratamiento, una pastillita, tiempo y a correr. El paciente TDLC tiene una patología de imposible curación, es aquel al que te encuentras en el portal cuando sales del ascensor cargado con cinco cajas y no te aguanta la puerta y mucho menos te abre la del portal obligándote a dejar en el suelo la carga para poder salir a la calle mientras él/ella entra en el ascensor pasando olímpicamente de ti. es el/la que te cruzas en la calle y automáticamente coge el móvil para no tener que dar un "hola" y el que para evitar subir juntos en el ascensor sube andando hasta el primero para hacer uso del mismo después.

Pues eso que el TDLC es un mal educado pero patológicamente diagnosticado como Tonto De Los Cojones.

14 agosto 2025

¿Dios?




Estaba dándome una vuelta por las webs de Policías x Valientes que preside mi buen amigo Toni Villar y la de Todos Somos Ivan de mi compañero "Puli", es un tema con el que no puedo. Me supera.

Eso de que "todo pasa por algo" así como lo de la "muerte no es el final", no lo entiendo y necesito que me lo expliquen. En algunos hechos tiene interacción directa el ser humano, los accidentes, las putas guerras etc pero... yo quiero saber por qué una criatura que ni siquiera ha hecho la primera comunión tiene una enfermedad que hace que lleve puesto un pañuelo que cubre su cabeza rapada, por qué un niño tiene que tener tan incierto destino sin empezar a vivir y cómo le explicamos a unos padres eso de que la muerte no es el final...

Mi madre, desde el Covid, ve y escucha la misa los domingos en la tv, cuando coincido por allí a esa hora me da mucha envidia verla seguir el protocolo de la ceremonia con una solemnidad absoluta, es creyente y se agarra a ello desde siempre con una fe inquebrantable pero cuando le pregunto el porqué de los porqués, solo sabe decir que porque así lo quiere Dios, pero eso no me vale, no hay Dios que pueda querer algo tan terrible para nadie. 

Respeto absoluto a los creyentes pero si es así, no tiene perdón de Dios.



05 agosto 2025

Blanco o negro.

No hace tanto tiempo o es cosa mía no sé. Parece que fue ayer cuando  se pasaba todo el día en la calle, íbamos solos al colegio y veníamos a casa a por la merienda a la voz de la madre por la ventana. 

Chupábamos regaliz de palo y polos Colajet o Drácula en verano, en invierno no se vendían helados. Mascábamos palotes de fresa y los domingos gastábamos la paga en un Bony o Tigretón si te llegaba para ello claro... Jugábamos a chocar dos bolas unidas por una cuerda que podían partirte la muñeca, a los Juegos Reunidos,  el Yo-Yo de Coca Cola, fútbol en la calle con el más gordito de portero, el pañuelo, el sanchesky, el tirachinas, al churro-mediamanga, carreras a dos atados, la peonza, las canicas o con patines metálicos con dos correas que pesaban un quintal.

Si tenías un reloj Casio y llevabas pantalón largo es que habías hecho la primera comunión. En la escuela usábamos escuadra, cartabón, porta-ángulos y transportador, estuche con pinturas, lápices y goma azul y roja de Milán, el diccionario era Sopena. Había una clase en la que teníamos que recortar chapa de "okumen" con una sierra de "segueta", a aquello se le llamaba Formación Pretecnológica, qué cachondo el nombre. Por cierto "los pelos" se partían ellos sólos. 

Hacíamos cuadros con macarrones, alubias y garbanzos que pegábamos por "Pegamento y Medio", cuadros de hilos que unían pequeñas puntas clavadas sobre madera, tablas de conexiones eléctricas que por delante mostraban un mapa de España o un esqueleto con nombres de ciudades o de huesos que teníamos que unir correctamente para que se encendiera la bombilla, algunas veces pintábamos con acuarelas de agua figuras de escayola que por lo general quedaban irreconocibles.

El papel higiénico "El Elefante" era lija para las futuras almorranas, los tapetes  de mesita blancos y de ganchillo, nadie teníamos teléfono, los Tebeos viajaban de casa en casa, no había tele hasta las seis de la tarde y enseguida empezaba Valentina y el Capitán Tan, Locomotoro y los Chiripitifláuticos, mientras la madre escuchaba a Elena Francis en radio.

Qué curioso... cómo pasa y cambian los tiempos, en los 70 éramos libres para entrar o salir, no pasaba nada. no había nada que temer, de hecho todo ha cambiado, ha cambiado tanto que hemos pasado del blanco y negro... al blanco o negro.

Por todos mis compañeros y por mí primero.

27 julio 2025

Inteligencia natural.




    La calculadora fue un buen invento eso está claro, aunque yo creo que con ella o sin ella jamás en la vida tuve yo necesidad de hallar la f de x cuando equis tiene al infinito y no digamos la tangente, el seno o el coseno de nada. 

    En mi años de estudiante, hasta COU y va que arde, yo fui de letras, de los tontos, de los de lengua y literatura. filosofía, historia del arte y lenguas muertas, las matemáticas las odiaba tanto o más que a los garbanzos de los sábados. Si no fuera porque me tuve que machacar un tocho infumable como "La Regenta" de Clarín podría asegurar que aquello me gustaba.

    El entender el mundo de Descartes, Platón o Tales de Mileto, los comentarios de texto de Calderón de la Barca, la observación arquitectónica del Románico Palentino, las declinaciones del latín  y el pensamiento griego te obligaban a pensar, vamos a lo que viene a ser usar la inteligencia natural, aunque luego acabaras vendiendo hamburguesas en un MacDonald, pero tenías que pensar. Inciso, por entonces no existía MacDonald, pero estaba "Chus el Guarro" que preparaba unos perritos de muerte.

    Hoy existe eso de la "Inteligencia artificial", confieso que la he probado y estoy en condiciones de asegurar que eso es "pa tontos", le preguntas por el gótico y te hace un resumen en cinco segundos y encima te pregunta si lo quieres en formato redacción escolar o informe profesional, si quieres que te recomiendo música gótica, libros, ropa o el sunsuncordan, lo que yo te digo, pa tontos.

    Luego le digo la marca, modelo y color de la moto que tengo y que me haga una caricatura de ella, con la mar de fondo, montañas y nubes... La madre que la parió.... lo clavó en dos minutos.

    Me parece a mi, que esto de la inteligencia artificial nos aparta y puede resultar muy peligroso, hace lo que le pidas, desde un denso informe de la mortalidad de los cangrejos machos en Madagascar al esquema de lo que necesites, desde una caricatura de quien quieras a un montaje fotográfico o vídeo imitando su propia voz con los personajes que elijas haciendo lo que tu digas y con tal perfección que no podrás diferenciar qué es verdad o mentira. Muy peligroso,

    Yo soy de letras. Me quedo con la inteligencia natural.

19 julio 2025

Veo veo...


¿Qué ves? Veo un cenicero de Cinzano, triangular, metálico, con hendiduras en cada esquina para posar por el filtro el cigarrillo de Ideales, un portavelas de cobre oscurecido por el tiempo, una mesa camilla con falda y tapa blanca de ganchillo, un botijo de barro sudado, una botella de Pitiusa rellena de vino tinto, un gallo "portugués" que anuncia el tiempo, un mandil a cuadros y un chaleco de tela negra de donde asoma la cadena de un reloj de bolsillo. 

Veo un calientacamas con un palo muy largo, un brasero de picón, un sofá de escai marrón con tres cojines verdes. Veo pan teñido de rojo patatero, higos chumbos sin pelar, peladuras de sandía para los cochinos, un Seat 600 amarillo matrícula de Vitoria, una tabla de fregar, una artesa para la matanza, una silla de esparto y un taburete de corcho.

Veo una barandilla donde jugamos girando como pollos, unos columpios de hierro con las cadenas teñidoras, una peonza girando impulsada por una cuerda cuyo tope entre los dedos lo compone una moneda de dos reales, veo tres canicas de cristal, un futbolín de figuras de madera atravesadas por un eje grasiento, unas bicis girando en un tiovivo y un quiosco de golosinas.

Veo en el suelo unos cuadros pintados de tiza blanca, numerados del 1 al 8 donde mi hermana y sus amigas saltan con una o las dos piernas mientras cantan, hasta girarse sobre sí mismas y volver al inicio. Veo partidos de fútbol en El Cristo con chapas de "El Litri", caramelos de café con leche de Solano, coches de choque, un puesto de carabinas de aire comprimido, una tómbola, una carpa de circo, una peli de Tarzán en el cine y una manzana bañada en caramelo rojo...

Veo veo, ¿qué ves?