Mi nieta mayor flipa con las cosas que le cuento, es normal, tiene 15 años y todo lo de antes le sorprende. No sabe lo que era la Carta de Ajuste, lo que te plantaban en pantalla cuando no había emisión, que no había tele todo el día, era en blanco y negro y algunas tenían antena de cuernos y que sólo había dos canales, la UFF y la VHF, la primera y la segunda vamos...
Que usábamos un impermeable que se llamaba "canguro" porque tenía una bolsa a la altura de la barriga donde se recogía y quedaba como una mariconera. Que no había tapers, se llamaban fiambreras y eran metálicas, que no existían los eslips, eran calzoncillos blancos y con bragueta.
Que los sábados y no todos, merendábamos un bucanero, un Boni o una Pantera Rosa, que el resto de la semana tocaba bocadillo de fuagrás, salchichón o chorizo de Pamplona. Que casi todos hacíamos la misma colección de cromos y difícilmente pudimos ninguno completar alguna, que recogíamos chapas del suelo en los bares, las rellenábamos, decorábamos y echábamos carreras empujándolas por un circuito pintado en el suelo del que si te salías tenías que volver a empezar.
Que cada siete o quince días salían publicados los tebeos que luego intercambiábamos, Anacleto Agente Secreto, el Capitán Trueno, el Guerrero del Antifaz, el botones Sacarino, Rompetechos y Rin Tin Tin y que los domingos después de misa igual nos invitaban a una Mirinda, una Sueps, Pesicola o Kas de naranja y que nos levantábamos por la mañana con un reloj despertador con dos campanillas al que había que darle cuerda y se llamaba por teléfono marcando el número con una rosca.
Que las cámaras de fotos tenían un carrete de 12, 24 o 36 que después había que llevar a revelar, que existían las guías de teléfono por orden alfabético de apellidos, que en algunos bares había máquinas tocadiscos por monedas, que no existían los ordenadores pero si las cabinas de teléfono por todos los lados y que se podía fumar hasta en las habitaciones de hospital.
Del papel higiénico "El Elefante" no le he hablado, tampoco se trata de que nos vea como héroes legionarios, sólo soy el abuelo Cebolleta..

2 comentarios:
Y qué buenos tiempos.
¡Que maravillosos recuerdos!. Entre los "tebeos" he echado en falta "El Guerrero del Antifaz", que compraba cada semana, con el famoso "continuará" que te dejaba en ascuas durante la semana que faltaba para la próxima entrega. Los perdí, pero... después pasado los años, con treinta y pico de edad, me dio por tratar de conseguir la colección en tiendas especializadas y mercados dominicales de Sabadell y especialmente de Barcelona y a tan avanzada edad, llevaba mi "lista" de los números que me faltaban... y contactos de coleccionistas por correo (por supuesto entonces era correo "ordinario" o sea... por carta y sello). Finalmente lo conseguí y tengo absolutamente toda la colección tanto del Guerrero del Antifaz "clásico", como sus almanaques de verano y Navidad y... también todos los números del "Guerrero" de Nuevas Aventuras (que no sabía ni que existían. En fin, una colección maravillosa que conservo y que creía que mi nieto leería cuando fuera "mayor", sin embargo lamentablemente no fue así, leyó unos números y se cansó. Para estas generaciones, leer (aunque sea "tebeos" -que no comics"), es un sacrificio. No puede competir ello con sus "consolas" y "móviles". Una pena, creo y afirmo que cualquier tiempo pasado de nuestra generación fue mejor. Un abrazo de otro "Abuelo Cebolleta"
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