Evidentemente todo bicho viviente puede tener sus rarezas, aunque unos más que otros, hasta ahí todo normal pero es que cuando no nos habíamos repuesto del descubrimiento de que no sólo hay dos sexos si no que hay binarios, no binarios, cisgéneros, agéneros, bigéneros, de género fluido, pansexuales y la Virgen santa hasta setenta y cinco, pues ahora resulta que hay gente que camina por la calle a cuatro patas, llevan careta y cola de perro, cabra o guacamayo porque se sienten perro, cabra o guacamayo, identidad "Therian" creo que se llaman... la madre que me parió... no sé quién estará al volante de este mundo pero pa mi que se está pasando con la maríjuana.
No basta con que haya gente "objetofílica" que se enamora y casa con una fregona, un botijo de barro, un volante de tractor o consigo mismo por el rito maorí en Palencia, otros que queden en un parque para pasear muñecos de goma en carritos de bebé y darles el biberón con masaje estomacal para los gases, que haya quien duerma y se excite sexualmente con las cenizas de su paisano muerto o ve tú a saber qué cosas a cada cual más rara.
Tanto desapego de la normalidad y tanta excentricidad no sabemos si será por afán de notoriedad o porque nos falta un hervor pero el caso es que los psiquiatras se van a forrar, siempre y cuando no sean de los que se sientan perro, cabra o guacamayo, se casen por el rito maorí consigo mismo, paseen bebés de goma en sillita por la calle o tengan dudas de pertenencia a cualquiera de los sesenta y cinco tipos de sexos existentes. Que tampoco me extrañaría.
Estamos como cabras.

2 comentarios:
Es hora de abrir el saco de las hostias
Pin, no sé si como cabras, pero como algunas veces referimos, “no sé si voy o vengo” o como decía mi Madre, “ me he confundido de puerta” o quizá esté no sea mi tiempo, vete tú a saber.
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