29 marzo 2026

El Capitán José Juan.

Como mi padre, siempre fui un poco indócil en mi forma de ser por decirlo de forma suave, eso de la "superioridad" nunca lo llevé muy bien, nunca consideré "superior a mi" a nadie, ni en estatura siquiera. Podrá ser más alto pero nunca superior, manías que tiene uno.

En la vida profesional tenemos mandos y personal al mando, nunca superiores y mucho menos inferiores. Son expresiones denigrantes, quizás por eso se usan tanto en la vida militar aunque de por si dice mucho de quien las usa, generalmente por soberbia castrense bajo los galones.

Se entiende y distingue a un verdadero mando cuando sabe mandar, cuando sabe lo que manda y sobre todo cuando él sabría hacer lo que está mandando y si acaso no lo supiera, que tenga la humildad de reconocerlo. Se entiende por un buen mando cuando lejos del amparo de su palio se apoya en su personal e incluso cuando para apoyar su decisión se deja aconsejar por aquellos que llevan haciéndolo bien años y años.

Yo ya sabía de su forma de ser y proceder profesional desde hace mucho tiempo. Durante años de mi carrera  hemos compartido Unidad de destino, trabajo, investigaciones y hasta charlas con confesiones íntimas por asuntos familiares que a alguno de los dos nos servían de desahogo, pero después de sus cariñosos mensajes y comportamiento conmigo estos días con la pérdida de mi padre, desde mi condición de retirado con más de 40 años de servicio acatando y obedeciendo a cientos de mandos, estoy en condiciones de asegurar y sin lugar a dudas que el Capitán de la Guardia Civil José Juan es la mejor persona, el más capacitado y el mejor oficial que he tenido en mi larga carrera profesional. A eso los antiguos le llamamos valores,

Gracias Jefe, ya me lo demostraste cuando viniste desde tan lejos a despedirme y los mensajes que me has mandado esta semana pasada no hacen si no ratificar lo que todos sabemos, que eres un ser humano de una grandeza extraordinaria.

Gracias Jefe.

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