Cuando ocurre una tragedia como la vivida estos días en Santander con la muerte de seis jóvenes al caer despeñados en la pasarela de El Bocal se nos acongoja el alma y lo primero que instintivamente hacemos es ponernos en la piel de los padres, de los abuelos y no te digo nada si además eres y ejerces de padre y abuelo, no me imagino dolor más inhumano que pasar por ello. No puedo.
A mí, durante mi carrera profesional me tocó pasar muchas veces, muchísimas, por el trago de comunicar a los familiares el hallazgo y posterior recuperación en la mar del cuerpo del que pudiera ser su familiar y no es fácil, no es algo a lo que te puedes acostumbrar, te llevas ese momento en el corazón y no es uno más aunque dentro de un mes venga otro, cada caso es un drama que no sustituye a otro, es un momento que marcará la vida de esa familia para siempre. Y a eso no se acostumbra nadie, yo tengo escenas de esas grabadas en mí para siempre y confieso haber derramado más de una lágrima a solas poco después.
Cuando pasan estas cosas piensas que no vivimos a conciencia, que no disfrutamos de la vida debidamente, que hay que saber vivir y te dices una y otra vez que tenemos que disfrutar de cada instante como si fuera el último porque cualquiera de ellos puede serlo, pero no es tan fácil, la vida es una puta mierda que a ratos puede ser maravillosa, pero sólo a ratos, la vida no te permite vivirla como quisieras y como se debería, primero porque el día a día del vivir no es fácil independientemente de que cada momento puede pasar lo nunca esperado y lo maravilloso del instante al segundo siguiente puede ser la más cruel de las vivencias. Así es de puta la vida.
No me gusta la expresión que "descansen en paz", nadie con veinte años está cansado de vivir, nadie con esa edad merece morir y nadie merece sufrir una pérdida tan horrible. Descanse en paz quién viva sufriendo, quien desearía dejar de vivir, quien su doloroso día a día no merezca ser vivido pero unos chicos de 20 años...
Alguien muy querido para mí me dijo algo que ya la primera vez se me quedó grabado para siempre... "No pienso pensar" pero, es inevitable.

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