25 marzo 2026

La mujer de Rebollo.



Con 14 añitos se conocieron en la finca de Covacha y poco después ya eran novios, pero novios de los entonces, de aquellos en los que las abuelas acompañaban a las hijas al baile y de hecho mi madre le compró una toquilla para no quedarse fría en el "Reverte".  Eran novios sin roce "público".

En el 60 se casaron y de noche, por entonces el luto capaba de forma cruel el derecho a ser feliz y mutaba el horario de las bodas a la celebración nocturna, Ese año había fallecido mi abuela Rosario. Tenían 24 años, aquello no llegó a estar bien visto por algunos familiares lo que costó a mi padre un cisma por amor.

Han estado casados 66 años, toda la vida juntitos, en el barrio llamaban la atención y eran conocidos  porque nunca se les veía por separado, siempre juntos, salían a pasear a diario después de comer y siempre cogidos de la mano.

Hace dos días él, después de sufrir lo inhumano e se fue pero acompañado por ella hasta el último suspiro. Ahora empieza otro tramo vital, el del frío de la interior y la pena inagotable, ese gélido sentir que nada lo minimiza, que ninguno podemos mitigar pero no tampoco se ha agotado el amor y de hecho, mi madre  me decía anoche dice ella no es viuda, que siempre será la mujer de Rebollo.

Pues así será, como ella diga.

Foto, mis padres en Reverte, años 50.

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