20 abril 2026

Rebollo.




Hoy 20 de Abril, Rebollo cumpliría 90 años. Hace unos días, charlando con mi amigo Ricardo le decía que nunca imaginé, nunca pensé en cómo sería el momento de su partida, creo que nunca quise pensar en ello ni ponerme en situación y aún esperándolo durante sus últimos tres días en el hospital fue tal el impacto que no lo recuerdo bien, de hecho he tenido que preguntar por ello, por cómo fue y quienes estaban allí, no lo recuerdo, mi memoria no almacenó el momento, lo rechazó, quizás es que se negó a grabarlo en defensa propia aún estando a menos de un metro de él.

Desde hace más o menos un año y medio ya no nos conocía y después de tantos años conviviendo a diario con su Alzheimer traté delante de mi familia de no darle más importancia y asimilarlo con naturalidad, como algo esperado e inevitable, era lo previsto en la evolución de su enfermedad. Ya no fijaba la mirada, no sabía quién era, no sabía quien era nadie pero yo sí sabía y muy bien quién era él, era mi padre, pero el desgaste emocional diario iba por dentro.

Cada día antes de ir a verle paraba a tomar café en un bar cercano, siempre en el mismo porque con el café me ponían una pastita envasada que yo me guardaba para él, para verle disfrutar comiéndosela poco a poco, de mayor se volvió goloso y le encantaban las galletas, sobre todo las "chiquilin" con chocolate.

Era muy curioso porque yo tomo el café con sacarina y no pruebo los dulces, así que una vez que me sorprendió la camarera guardándomela en el bolsillo de la chaqueta tuve que confesar que se la llevaba a mi padre, desde aquel día me daba dos, una siempre de su parte. Un encanto de mujer.

Los últimos meses ya no podía tragar nada sólido así que ya me daba igual el bar donde tomar café, incluso me daba igual tomar o no café, ya no tenía el aliciente de llevarle la galletita que tanto le gustaba.

Nunca pensé en ello, nunca me planteé en cómo serían los días de después de la marcha de un ser tan importante en mi vida y resulta que son terriblemente normales, como los de cualquier otra persona. Ya no tengo la tensión de recibir llamadas urgentes para ir al Hospital con él, ya no tengo que preocuparme por sus escaras, por el estado de su dentadura a cuenta del bruxismo, no tengo que solicitar consulta médica cada poco, pedir taxi adaptado para llevarle al dentista o un test de orina a la semana porque pensábamos que podía tener infección, como generalmente ocurría. Ahora me doy cuenta que no tengo que preocuparme cada día por la velocidad de su decadencia porque ya no está, es una situación "rara", es muy extraña esta normalidad porque no sé que hacer ahora cada tarde, la normalidad en los últimos tiempos era lo otro, ahora es como si nada hubiera pasado porque además, no recuerdo el momento de su marcha, pasó lo esperado incluso deseado durante los tres días de sedación en el hospital pero no lo recuerdo.

La vida de después, la tan temida vida que nunca quise imaginar resulta ser una vida muy diferente a la vivida durante los últimos años, una vida normal, sin tensiones ni más preocupaciones que la de cualquier otra persona, y ya no sé si sentirme bien por ello o no, no sé si eso está bien o no, lo que es la vida... 

Hoy es 20 de Abril y sería el cumpleaños de mi padre pero no está, Rebollo se fue en silencio, tranquilo, muy querido, acompañado de su familia y yo sé porque me lo decía su expresión, que por fin estaba bien porque hacía mucho tiempo mostraba tanta placidez en su rostro, que descansaba en paz para siempre.


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