22 agosto 2026

Fumando espero.



He fumado más que una monja con retraso de la regla, entre los 15 y hasta los 50 caía más de una cajetilla diaria hasta que me pilló una bruja de esas que curan las adicciones, quien tras dos sesiones tocándome el dedo gordo del pie y la coronilla alternativamente me borro del tabaco. Y funcionó, manda cojones pero funcionó. Así de simple y hasta hoy.

Quizás por ello, por solidaridad y compañerismo me jode el tema. Ayer me senté en una terraza descubierta a ver pasar la vida tomando un café y una señora que estaba sentada como a unos cinco o seis metros de distancia me preguntó que si me molestaba que fumara, evidentemente le dije que en absoluto, tampoco era cuestión de decirle que me encanta oler el humo del cigarrillo a mi alrededor, pues bien, tras darme las gracias me comentó que es que hay veces que tiene que ponerse de pie y alejarse un par de metros para poder hacerlo.

Me hizo pensar y ver que hoy en día con respecto a los fumadores todo molesta, se les mira mal, se les arrincona como apestados y en cuatro días no van a poderlo hacerlo en ningún lugar público, en ese tema nos la cogemos con papel de fumar, como si no se tuviera derecho a elegir libremente lo que hacer con sus alveolos. 

Molestan, así de simple. Ser fumador hoy en día no está bien visto y se puede considerar adicción de riesgo porque en cualquier momento y lugar te salta el  gilipollas ofendidito que quiere hacerse notar, suena a persecución ideológica, selectiva y no causal. El monóxido de carbono del tráfico y los viajes de Falconeti el Mentiroso nos la suda, lo dañino es el humo del fumador a 6 metros de ti.

Lo de vivir y dejar vivir ya estaba en el manual de instrucciones cuando nacimos y el sentido común tiene intermitentes para algo, adelantar y ceder el paso, hoy a nadie se le ocurriría echar el humo en la cara de nadie y menos cerca de los niños. Hemos pasado de fumar en las habitaciones de hospital, medios de transporte y aulas de clase a fusilar con la mirada a quien aspira y suelta humo de cigarrillo.

Hoy, Sara Montiel no tendría huevos para cantar el "Fumando espero",  ni de coña, podría ser hasta delictivo, invadir Ceuta se puede que no pasa nada pero hacer apología del fumeteo..., ¡los cojones!.

O nos pasamos o no llegamos, se nos está yendo la olla.

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