31 agosto 2026

Modales


A mi, esta normalizada falta de educación o lo que antes llamábamos "modales" me sigue llamando la atención por no decir que me cuesta digerir, cosas de facha me imagino, si a eso le sumas que me ducho y cambio de calzoncillos a diario, pues lo clavo.

Será por mi edad seguramente pero es que me llama la atención la gente que  no se descubre la cabeza al entrar a un local cubierto y no te cuento si es un restaurante y no se quita la gorra ni para comer, los que no ceden el asiento en el autobús a una persona mayor, mujer embarazada o con dificultades de movilidad, los que no ceden el paso en la puerta para entrar o salir de algún lugar, los que caminan por el interior de las aceras cuando llueve no reservando esa posibilidad de mojarse menos a mujeres y/o personas mayores, los que miran para otro lado, cogen el móvil y se hacen el tonto por no saludar, los que no piden las cosas por favor ni dan las gracias al ser atendidos, los que silban o llaman por chchch a los camareros, los que no reconocen haberse equivocado y nunca piden disculpas por ello.

Los impuntuales, aquellos que se piensan que vale más su tiempo que el de los demás, los que no escuchan e interrumpen por sistema, los que hablan con un megáfono en la garganta, los que mastican con la boca abierta, los que no guardan la distancia y no te cuento si encima les huele la boca, los que se quedan mirando libidinosamente a las mujeres y eso...

Total, que no estaría de más volver a aquellos terribles tiempos del franquismo, la dictadura, falta de libertades y bla bla bla los que en los colegios nos enseñaban aquellos principios de educación que desde niños considerábamos normas y reglas de convivencia, lo que por entonces se llamaba "modales".


22 agosto 2026

Fumando espero.



He fumado más que una monja con retraso de la regla, entre los 15 y hasta los 50 caía más de una cajetilla diaria hasta que me pilló una bruja de esas que curan las adicciones, quien tras dos sesiones tocándome el dedo gordo del pie y la coronilla alternativamente me borro del tabaco. Y funcionó, manda cojones pero funcionó. Así de simple y hasta hoy.

Quizás por ello, por solidaridad y compañerismo me jode el tema. Ayer me senté en una terraza descubierta a ver pasar la vida tomando un café y una señora que estaba sentada como a unos cinco o seis metros de distancia me preguntó que si me molestaba que fumara, evidentemente le dije que en absoluto, tampoco era cuestión de decirle que me encanta oler el humo del cigarrillo a mi alrededor, pues bien, tras darme las gracias me comentó que es que hay veces que tiene que ponerse de pie y alejarse un par de metros para poder hacerlo.

Me hizo pensar y ver que hoy en día con respecto a los fumadores todo molesta, se les mira mal, se les arrincona como apestados y en cuatro días no van a poderlo hacerlo en ningún lugar público, en ese tema nos la cogemos con papel de fumar, como si no se tuviera derecho a elegir libremente lo que hacer con sus alveolos. 

Molestan, así de simple. Ser fumador hoy en día no está bien visto y se puede considerar adicción de riesgo porque en cualquier momento y lugar te salta el  gilipollas ofendidito que quiere hacerse notar, suena a persecución ideológica, selectiva y no causal. El monóxido de carbono del tráfico y los viajes de Falconeti el Mentiroso nos la suda, lo dañino es el humo del fumador a 6 metros de ti.

Lo de vivir y dejar vivir ya estaba en el manual de instrucciones cuando nacimos y el sentido común tiene intermitentes para algo, adelantar y ceder el paso, hoy a nadie se le ocurriría echar el humo en la cara de nadie y menos cerca de los niños. Hemos pasado de fumar en las habitaciones de hospital, medios de transporte y aulas de clase a fusilar con la mirada a quien aspira y suelta humo de cigarrillo.

Hoy, Sara Montiel no tendría huevos para cantar el "Fumando espero",  ni de coña, podría ser hasta delictivo, invadir Ceuta se puede que no pasa nada pero hacer apología del fumeteo..., ¡los cojones!.

O nos pasamos o no llegamos, se nos está yendo la olla.

15 agosto 2026

Amargados por el mundo.


Hoy en "Amargados por el mundo" nos visita.... el exclusivo del achaletado primero B, un casi recién llegado ser vivo al que todo le molesta, de muy poca empatía y nula relación social que elude los saludos de cortesía, evita la mirada y una de dos, o es un poco falto o está a falta muchos, pero que muchos kilómetros de rodaje.

Pues eso, que desde que llegó le ha dado por tocarnos el escroto. Debe ser el cambio climático que inevitablemente genera ortopédicos sociales quizás por la sequía y la consiguiente falta de riego educacional, 

El susodicho entero empezó quejándose de los vehículos que aparcaban bajo su ventana, bueno, venga va, vamos a pintárselo con frianjitas amarillas para que no le moleste nada, da igual. El tiempo nos ha demostrado que no teníamos que haberlo hecho.

Al poco se le ocurrió la ingeniosa idea de poder instalar una barbacoa en su patio, con dos cojones y un bastón,  qué bonito!! no sé cómo no se le ocurrió nunca a Doña Josefa en los cuarenta años de residencia en ese mismo piso..., seguro que su intención no era otra que deleitarnos la pituitaria e impregnar nuestras cortinas con los sabrosos e inconfundibles aromas de los criollos, choricillos y demás viandas a la parrilla. Y gratis por supuesto!!! pero, con todo el dolor de corazón nos atrevimos a decirle que no, pero no por nosotros, ¡¡¡Dios nos libre!!! jamás osaríamos negarle nada, pero sólo porque los más mayores de nuestra Comunidad pueden padecen problemas de hipercolesterolemia, triglicéridos y demás problemas asociados al exceso de lípidos en sangre y aunque sólo fuera por el afecto que les tenemos tras los cuarenta años de común convivencia... como que les hemos cogido cariño y eso.

Seguimos, luego vino la campaña ecológica anti-tabaco y se dedicó a recoger colillas (dice que de su patio) y exponerlas cual Guggenheim de portaluco en saquitos transparentes cuidadosamente pegados al cristal del cuadro del tablón de anuncios del portal, una cerdada expositiva acompañadas de pseudo educadoras notas que evidentemente, raudo y veloz éste humilde pagainfantas que la presente dicta retiraba en pro de la dignidad e imagen de la Comunidad.

Tras la exhaustiva práctica de gestiones encaminadas al esclarecimiento de tan deleznables hechos se ha podido determinar la existencia y presencia de únicamente dos fumadores en las plantas altas de la edificación que presuntamente pudieran ser autores de los hechos investigados. Ya los tenemos!!! Sólo falta obtener el ADN de dichas colillas para el cotejo posterior.

No ha acabado la cosa, tiempo después se le ocurrió subir y presentarse en la casa este sumiso y temeroso redactor para recriminarnos que le estaban cayendo en su patio gotitas de agua dimanantes del tubo de evacuación de la terraza donde a mi mujer no se le había podido ocurrir otra cosa que regar dos geranios, por cierto, sin una puta flor y más feos  que un frigorífico por detrás. De aquí tengo que confesar que salió patinando rueda dado que tanta tontería pues como que había dejado de hacerme gracia y por eso fue cariñosamente mandado aunque quizás no de de las mejores formas... a tomar por el orto.

Que no, que nooooo, que no hemos acabado. Hace unos días, y con la excusa de que no nos había encontrado en casa, argumento totalmente falaz puesto que mi mujer no había salido en todo el día, nos dejó una larga notita manuscrita pegada con celofán de los chinos en el interruptor del timbre de la puerta , oooootra con el erre que erre del puto tubito de desagüe de marras, con su ilegalidad y no sé que polladas más... ni puto caso le hice, no sé lo que decía ni me interesa porque fue directamente a la basura bajo el sostén justificativo de que yo paso de notitas y chorradas, hablo cara a cara y no pierdo tiempo en patochadas de un rarito vecino por asocial, de hecho., con esta parrafada ya he invertido demasiado en él.

Es la ardua labor de un jubilado que después de cuarenta años rozándome con lo peor de la sociedad pues como que me ha salido lija en la piel para aguantar cosas, coses y cosos de éstos, éstes y éstas, lo que viene a ser, no tener el chichi para faralaes.

03 agosto 2026

Un viaje interminable



En la parte de adelante estaba el "maletero" y en su interior la rueda de repuesto que prácticamente se comía su capacidad así que mi padre la sacaba para colocarla después en la parte superior de la baca, sobre las maletas.

Aquellas maletas eran de material digamos que "raro", con trinchas de cuero con hebilla y esquinas forradas de latón, el relleno del maletero modo tetris y amarre de las maletas era todo una ceremonia en la que mi padre lanzaba la cuerda por encima tres o cuatro veces de un costado a otro del coche y mi madre la aguantaba hasta que él las anudaba.

Salíamos de casa muy pronto, prontísimo y entre el madrugón y la emoción del viaje yo no pegaba ojo. En un Seat 600 viajamos mis padres, mi hermana, cualquiera de mis tíos y yo, y entre los pies iba la bolsa con unas  fiambreras metálicas cuyas tapas eran los platos, unos de color azul y otros verdes que se cerraban con unas trabillas de presión. También nos acompañaba un palo que había fabricado mi padre para levantar y aguantar el capó cuando se calentaba en exceso el motor. 

Aquello era toda una aventura. De San Sebastián a mi pueblo en un 600, sin autovías y con abanicos como único método para mitigar el sofoco. El viaje interminable.

El coche era una auténtica horterada, amarillo con detalles negros, matrícula de Vitoria y sin letra, los cristales de los ocupantes de adelante se subían y bajaban por manivela pero los de atrás nada, esos tenían una pestaña que permitía una ligera abertura pero por su parte posterior, vamos que no entraba ni gota de aire. 

Los asientos eran de skay color marrón, con muchas roturas de desgaste en su superficie que nos lijaban las piernas. La primera parada siempre en el Monumento al Pastor, en la provincia de Burgos, donde cuando menos llevábamos cuatro horas de viaje después de atravesar doscientos mil pueblos y ochocientos puertos, primera estacada a las fiambreras, bocadillo de tortilla de patata o filete empanado, a elegir pero los dos ni de coña que no nos llega.

Había que atravesar Madrid para luego coger la carretera de Extremadura, no sé ni cómo no nos dio nunca un golpe de calor, hoy todavía lo sudo en el recuerdo, aquello era un puchero con ruedas y pasábamos más calor que un cura en Agosto. Llegábamos al pueblo a última hora de la tarde, casi de noche después de unas 14 o 15 horas de viaje y en la puerta de casa mi abuela esperando, sentada sobre el taburete de corcho y vete a saber desde cuando, riendo de alegría sin parar mientras por sus ojos brotaban lágrimas de emoción.

Hoy lo he recordado viendo en televisión una noticia sobre los viajes y las vacaciones de verano y comparando sin querer, evidentemente, nada que ver, aquello era otra historia, era una aventura agotadora y sudorosa pero muy entrañable, tanto que de aquellos viajes hay escenas que quedan agazapadas en la memoria para siempre, escondidas entre el sabor de los momentos felices.

Aquello sí que era un viaje, un viaje interminable.