07 septiembre 2023

No sabe quién soy.


Que nadie le pregunte quién soy, no hace falta, lo sé y lo vivo cada día, me lo dice con el triste silencio de su lenta mirada, con la profundidad de una cruel ausencia. Ya no conversa, le cuesta mucho levantarse y caminar, tiene pánico al viento y a la lluvia, tarda en pensar, habla para sí de cosas que sólo él sabe y no entiende.

Manosea cromos de animales buscando la pareja, coloca a su manera las fichas de dominó y aplasta una y mil veces las burbujas de su juguete preferido. Mira la tele sin parpadear, ya no lee los rótulos y sólo le entretiene la vacía oscuridad de su memoria. Nada pide y nada da, sencillamente no está, come y bebe cuando se lo das. Se pone perdido con el cucurucho de helado, le embelesan las palomas y le encanta hablar a los niños.

Para el reloj de su olvidada vida cerrando los ojos mientras su familia, impotentes, luchamos con besos, caricias y abrazos contra la maldita tristeza de su enfermedad pero que nadie le pregunte quien soy, no hace falta, la silenciosa mirada de su respuesta se clava cada día en mi alma, no hace falta, él no sabe quién soy pero yo si. 

Es mi padre.

19 marzo 2023

Una vida sin dinamo.


Aquellas bicicletas pesaban más que un cochino. En casa teníamos una de color indefinido entre óxido, marrón y rojo viejo. La usaba mi abuelo para ir a trabajar, pesaba tanto que cualquiera diría que la había parido la forja de mi tío Esteban.

Yo no llegaba del sillín al recorrido bajo de los pedales lo que me obligaba a meter medio cuerpo bajo la barra del cuadro y recuerdo que le soltaba la dinamo para que corriera más, aún no me explico como no nos partimos la crisma bajando medio torcidos a lo que daba la gravedad por el empedrado de Las Cabeceras al Cristo, nada nos pasó nunca, algún que otro porrazo de vez en cuando y a bajar otra vez. Lo de subir era ya otra historia, la perspectiva era diferente y la pendiente mucho mayor.

La vida era entrañable, la señora Ana nos nacía el avituallamiento, su puerta siempre estaba abierta, allí entrábamos y salíamos como si fuera nuestra casa, de hecho, en su poyo de los asaos, entre sudores y carreras saciábamos la sed y la buena mujer, a sabiendas de ello nos dejaba sobre la corcha de la tina el cazo dispuesto, uno para todos y todos a beber de uno, nada pasó nunca, nada nos pasaba más allá que alguna que otra cagalera.

Cuando no nos jugábamos el pellejo nos apostábamos un chicle a ver quién escupía más lejos, jugando a los boliches o haciendo mandaos a dos pesetas buscando poleo o pillando higos. Creo que a la vida le gustábamos, de hecho, jugaba alegre con nosotros a vivir.

Peletes en la pila nos frotaban las rodillas con estropajo de esparto, o quedabas limpito o mudabas la piel y nada nos pasaba. Hacíamos guerras con tirachinas y nada nos pasaba, alguna que otra pitera y poco más.

Creo que vivíamos otra vida, aquella vida era diferente y nunca pasó nada, nada nos pasaba y eso que vivíamos sin dinamo.

18 marzo 2023

Palabras vivas.


Entre papeles hoy he leído unas letras de un ser muy querido. La palabra escrita es el terror del olvido, una faena de rencor para el viento que no tiene nada que llevarse. Lo plasmado refresca la verdad en un caño de vida, en un paño húmedo de sentimiento, en una profusión de vivencias, sensaciones y olores rescatados de entre las nubes de la indiferencia. 
Te permiten ir por el mundo vestido de presente en el futuro, sin dolor o con las heridas abiertas, al descubierto o tapado con letra a modo de venda futura, dar vida a quien quieras cuando quieras, sin cuidado ni permiso para sanar. 
Que todo lo que en ese momento quieras quepa en la mochila de unas estrofas, sin más candado que un basto nudo correrizo, que sólo tengas que pulsar teclas para echártelo al hombro y caminar entre las voces del silencio, sin mirar atrás.
Olvidar o recordar, caminar o detenerte, nombrar o callar, ser libre sin conciencia, sin más ataduras que tu propia libertad.
La palabra escrita siempre estará ahí, recordando a quién sin quererlo será siempre recordado, flotando en la vida, en la eternidad.

09 marzo 2023

Cosas chulas.


Recuerdo que en casa de mi abuela había muchas cosas chulas, era un auténtico castillo. Recuerdo un botijo de barro sobre un platillo de esos en los que ponía "Recuerdo de no sé dónde", una mesa camilla con tapa de ganchillo y por abajo un brasero de picón con dos asas y una paleta de hierro para "revolver".

Había un calienta-camas de goma de color azul, una virgen dentro de una bola de cristal que si le dabas la vuelta veías nevar, una radio con botones y una rueda a cada lado, una plancha de hierro, una sartén grande y con el mango muy largo donde mi padre preparaba las migas, un candil de aceite con mecha de "palomilla" y un cajón con velas usadas.

En un trastero del patio al que se accedía por unas estrechas escaleras había un baúl de madera que nunca abrí, muchas revistas viejas, una bicicleta muy grande y pesada, una romana, una cesta de goma de mi abuelo con un martillo sin palo, un hacha oxidada, una paleta, varias cajas con clavos y un par de llanas viejas. En lo alto de un armario recuerdo mucha herramienta que no sé para qué valdría y un viejo balón de reglamento desinflado.

En el patio, sobre una balda a la altura de la pila de piedra había una palancana blanca descascarillada con una pastilla de jabón "Lagarto" en su interior, una cuchilla de afeitar de color bronce que se abría y cerraba con un mango a rosca y una brocha de pelo con mango de nácar blanco. Muy chula. Había también una muy usada tabla de madera para lavar y un cepillo para blanquear atado a un palo con restos de cal blanca que a mí me parecía muy largo.

Había muchas cosas chulas en casa de mi abuela.

27 febrero 2023

De paseo con mi niño.


Hoy hacía frío, bastante frío, así que el paseo con mi niño ha sido en coche. Le encanta. Él me enseña cada día que las cosas no son como todo el mundo cree que son así que tampoco hay que discutirlas, que la Isla del Camello antes no estaba ahí, que el edificio de Feygón ha crecido mucho, que nunca había pasado por aquí, que anda que no ha pasado él veces por ahí…

Que las cosas se dicen mil veces porque cada vez es su primera vez, que no ha merendado aunque haga diez minutos se haya puesto tibio, que él no ha dejado la luz encendida, qué el nunca ha sido.

Que hay que mirar sin ver, que no hay que tener malicia, que sólo hay que quedarse con lo bueno, que hay que vivir sin filtros ni caretas, ser cariñoso con todo el mundo y decir cosas que nunca me ha dicho, a dirigirse a mi como "cariño".

Hay veces que pienso que mi padre es un niño feliz, muy feliz,  y eso es lo único que me importa.

Hoy hacía frío, bastante frío. 

17 enero 2023

Vivimos.


Únicamente había dos canales de televisión, por supuesto en blanco y negro y la emisión empezaba a las seis de la tarde. La luz era de 125 voltios, los interruptores se accionaban girándolos hacia la derecha siempre 180 grados y los cables se enrollaban sobre sí mismos como una soga.

Antes de salir a la calle había que rellenar una hoja de Cuadernos Rubio al son del consultorio de Elena Francis, en la mesa camilla de la cocina, sobre un tapete de ganchillo que se retiraba para comer. Merendábamos bocadillos de salchichón, "fuagrás" o chorizo de Pamplona y el papel higiénico era "El Elefante", una verdadera lija del doce.

Todos los primos tenían su foto de la primera comunión en el salón, entre recuerdos-regalo de los vecinos de sus viajes a Zaragoza, Salamanca, Cáceres o poco más. Jugábamos y vivíamos en la calle, a las chapas o el gua, al fútbol o al escondite y nuestros juguetes eran un balón o una espada de madera, una "rana" metálica, una especie de soplador que mantenía flotando en el aire una pelotita de ping pon o los patines de cuatro kilos que se ataban a los pies con dos trinchas de cuero. La bici siempre era de otro.

Llevábamos pantalones cortos hasta los once o doce, casi casi hasta el primer afeitado, había dos reales, pesetas, duros y cinco duros y nadie tenía teléfono, así era la cosa, la Lechera, Cola Cao, chicle Cheiw y la gaseosa "Pitusa" o "Revoltosa".

Mi nieta mayor me pregunta si tenía móvil y flipa. Seguimos viviendo.

06 enero 2023

La REALidad.

Hace más o menos 25 años, no lo sé con exactitud cuantos hará, por petición expresa del cura de la Residencia de Mayores de Cueto, un 5 de Enero, noche de Reyes,  mis amigos José Zamanillo (q.e.p.d.), Alfredo Gutiérrez y yo nos disfrazamos de Reyes Magos para la ocasión y fuimos allí de "Visita Real". Siempre, cada día de Reyes me acuerdo de aquella fecha.

Desde casi un mes antes, la dirección de la Residencia había contactado con los familiares solicitándoles que depositaran allí cualquier regalito porque se lo iban a entregar los Reyes Magos ese día…

Llegada la fecha y a la hora concretada, tras vestirnos, pintarlos la cara y con la curradísima pompa que habían preparado el personal de la Residencia, hicimos entrega por el pasillo central de aquel gran salón… Nunca podré olvidarlo y me juré que jamás me ofrecería para repetirlo.

A los mayores se les saltaban las lágrimas, nos extendían la mano y miraban con injusta esperanza reclamando no sé qué. Tras el boato y saludos nos sentaron en una especie de tronos. Una de las chicas iba llamando uno por uno a los mayores y nosotros les hacíamos entrega del regado que previamente habían depositado sus familiares. Uno de aquellos mayores, al recibir de mi mano su regalito me dijo… "Majestad, yo no quiero nada, sólo quiero ver a mis hijos."

A aquel hombre y ese instante jamás lo olvidaré, pero cuando acabamos y nos reunimos en una habitación de aquel lugar para desvestirnos, Alfredo y Jose tenían los ojos inundados de lágrimas, a ellos también les habían dicho cosas parecidas. Estábamos jodidísimos los tres.

Termino, de 200 personas que podía haber allí sentadas sólo repartimos regalos para 20 o 30.

Esa es la puta REALidad.

20 enero 2022

El sabor de la vida.



En el hierro de la cocina siembre había un viejo pucherino de lata descascarillada, de color parecido al marrón, con una sola asa y tapa redonda con visagra. Dentro, un colador de trapo que algún día debió de ser blanco y tres dedos de posos empapados en su jugo de café.

En el zaguán y la mesa camilla, un matamoscas rectangular, de plástico de colores y con un largo mango de alambre retorcido. Un brasero de picón sin tapa, una pala para revolverlo y un botijo de barro sudoroso.

El tapete era de ganchillo y posaba sobre otro más grande de cuadraditos de lana. Todo hecho a mano.

La puerta de casa era de madera, muy pesada, pintada de marrón y dividida en dos cuerpos por su mitad, con pasador de hierro en el interior de la parte de abajo que se abría simplemente metiendo el brazo por arriba. Abajo, una gatera con cortina de “escay” para el paso libre de los michinos. Nunca conoció llave que la cerrara. Por fuera, un escalón donde sentarse, ver pasar la vida y charlar con quien terciara.

La salida al corral la marcaba una cortina anti-moscas, hecha de boliches de alargados de plástico, de muchos colores y atravesados por el alambre que los unía.

La vida olía diferente, era calor de pan caliente, olor a porras y fragancia a café del pucherino, un viejo pucherino de lata descascarillada de color parecido al marrón…

La vida sabía diferente.

30 julio 2021

El pincho.



Va a haber que empezar a regular de una vez por todas un tema muy importante, los pinchos de tortilla. ¡En esta tierra la tortilla española es religión y por lo tanto merece un respeto!!!!

Hay pinchos y pinchos, pinchos que sangran huevo crudo, pinchos secos como la mojama, pinchos en los que comen dos, pinchos de nunca acabar, pinchos que son postre para solo gorrión, pinchos de vergüenza y vergüenza debería darte ponerme éste pincho...

Vamos a ver si nos aclaramos de una vez y ponemos orden que esto es un sinvivir.

18 marzo 2021

El trapo amarillo


El trapo amarillo lo inventaron nuestras abuelas, la mía tenía uno que no era exactamente un trapo ni tampoco era amarillo, era una especie de pañuelo-balleta-paño que vivía en el bolsillo central de su mandil.

Era un trapo público y multiusos que lo mismo te lavaba la cara y limpiaba los mocos (aunque más que limpiarlos te los arrancaba) que curaba heridas de las rodillas o lamía del suelo el agua que lloraba el barro del botijo. Era un trapo para todo…

Su textura era variada pero nunca suave, podía ser de tejido telgal, tela, o lienzo, cualquier retal valía mientras arañara la piel, lo que venía a ser suave lija del doce. Se usaba seco o empapado dependiendo de su primer uso, que por cierto condicionaba sensaciones al que viniera detrás.

Lo del color era otra historia, digamos que era de tono mutante dependiendo del día, el uso y sus circunstancias, alternaba verde de flemas con negro de la pala del brasero o rojo oxidante sanguíneo, depende de la ocasión.

El caso es que recuerdo aquel trapo como un entrañable harapo amarillo, arrugado, rugoso y siempre mojado que secaba sus ojos y recogía emociones de risa y pena, de alegría y dolor, recuerdo un trapo bendito en unas manos rotas de trabajo, paz y amor.


03 noviembre 2020

Bingo!!



1.     Si respetas las tradiciones y símbolos de España, eres un facha.

2.    Si te gusta la historia y su épica militar, eres un facha.

3.    Si aun no siendo taurino no estás en contra de la prohibición de los toros, eres un facha.

4.    Si tampoco estás en contra de la caza, eres un facha.

5.    Si respetas los símbolos religiosos, eres un facha.

6.    Si crees en el mérito del esfuerzo y el trabajo, eres un facha.

7.    Si crees en el respeto y el principio de autoridad, eres un facha.

8.    Si estás en contra de la igualdad de derechos entre vagos y currantes, eres un facha.

9.    Si estás por el control de fronteras y contra la inmigración irregular, eres un facha.

10. Si no usas por considerar hortera a más no poder el idioma de género, eres un facha.

11.  Si consideras a los niñatos enajenados por el odio al sistema como potencialmente peligrosos, eres un facha.

12. Si valoras la cultura de la edad, la experiencia y la educación aun sin estudios, eres un facha.

13. Si tienes memoria para todo y no sólo la manipulada "histórica" ahora mal llamada  "democrática" que nos divide y enfrenta, eres un facha.

 

Trece de trece, bingo!!!. Soy facha.

05 octubre 2020

Luchar juntos.

No pensaba pensar... Me siento en la porción más endeble de su memoria, el espejo retrovisor es intocable, los asientos a su medida, todo está bien, regulado a la altura de sus vivencias. El trayecto se acompasa por etapas con el pulso de la edad, intento estampas sin criptografía, puras, fáciles, claras para ganar la espalda al tenebroso vacío del olvido.
Los recuerdos son golosinas de amor que no se dejan a medias, antes me las contaba él, hoy soy yo quien se los recuerda, se trata de untar su mente en la memoria. El paso del tiempo es despiadado con los recuerdos, con pedazos de su vida hoy más ligeros que el aire, con más recovecos y sombras cada día.
Es una batalla para lucharla juntos. Joder y no pensaba pensar...

01 octubre 2020

Somos una mierda.


Y no nos da vergüenza...

Uno. Hace una temporada, a mi padre, que tiene 84 años le vino una factura desorbitada de móvil al parecer por "jugar" por internet con el teléfono móvil cuando apenas sabe llamar. Tuvimos que lucharlo hasta que se demostró la falsedad y le devolvieron el importe. Rabia.

Dos. Hace menos de un año y por casualidad, descubrimos que tanto a mis padres como a un familiar incapacitado de cuya tutela jurídica mi madre es responsable, una entidad bancaria había contratado sin su permiso y en su nombre Fondos de Inversión. Una vez en el follón y examinado el contrato de subscripción, no figuraban sus firmas, falsamente les constaba el haber sido informados y encima les adjudicaban la tenencia de estudios medios para justificarse… Asco.

Tres. Ayer llamaron por teléfono desde "su" compañía de suministro eléctrico informándoles que su contrato había caducado y que tenían que realizar uno nuevo, ofreciéndose para para formalizárselo por teléfono tras facilitarle una serie de datos personales… inmediatamente me llama mi madre muy asustada por que les iban a cortar la luz. Repugnancia.

Hoy he ido a hacer gestiones con mi padre y entre otras acompañarle al banco a sacar dinero. Pues bien, tras esperar la inevitable cola la de la "ventanilla" como él dice, le informa que para sacar menos de 600 euros tiene que hacerlo a través del cajero… Buuuuuffffffff que impotencia…

No sigo pero podría, el caso es que tienen que vivir el día a día en defensa propia, con miedo a que les peguen el palo al salir del banco a que les estafen por teléfono ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿De verdad que tienen que pasar por esto? ¿cómo lo hará quien no sepa hacer usar un cajero o tenga que le acompañe?

Asco, mucho asco, vivimos en una mierda de sociedad.

30 abril 2020

Puto Alzheimer


Las palabras perdidas no llevan letra, se pierden en la impotencia de una mirada inundada por el miedo. Sus palabras flotan entre parones de angustia que interrumpo diciéndole que está demasiado guapa para no poder salir de casa, que como entre y pille a ese novio que tiene escondido se va a enterar... una risa ilumina su cara. 
De ventana a ventana, con el precipicio de la realidad entre ambos he hablado con Antonia, no ha sido fácil para ella. 
Puto Alzheimer de mierda. 

27 octubre 2019

Tips para ser moderadamente feliz y no morir en el intento.


1.- No discutas. Di a todo que si y luego haz lo que te salga del higo. No merece la pena tener razón.
2.- Cuidado al desayunar, no confundas el brik de la leche con el del caldo, te quedará un café asqueroso.
3.- No des más de lo que debas. Se acostumbran y no lo valoran.
4.- Valora tu tiempo, no es ilimitado, es tuyo y no lo venden en los chinos.
5.- Sal de vez en cuando a la calle sin móvil. Es una pasada y enseguida le cogerás el gustillo.
6.- No ensalces ni sobrevalores a nadie. Cuanto más alto mayor será la hostia.
7.- Cambia más frecuentemente la cuchilla de afeitar. Es otro mundo el afeitado suave.
8.- Si tienes miedo a perder algo... piérdelo y tendrás un miedo menos.
9.- No escuches las noticias, la verdad no cuela.
10.- Ni Mahoma, ni montaña ni pollas.

16 septiembre 2019

Aprender a ser feliz.


Dos amigos míos acaban de ser abuelos, eso es lo que te matricula en la facultad de la alegría, evidentemente, no tienen ni idea de cosas importantísimas que si o si tienen que saber, veamos….
Los frigodedos son helados no fríos ideales para cuando están malitos de la garganta, no les compréis chakys que se atragantan, son mejores los Jumpers pero ojito!!! Los que tienen sabor a kétchup pican!!, la plastilina esa que no mancha es una porquería porque no se queda dura,.
Cuando vayáis al McDonald no elijáis la muñeca del Happy Meal, os va a dar igual, siempre hay una que no tienen.
Para encontrar las vacas con faldas que haciendo ganchillo o los caracoles bailando un tango entre las nubes la mejor hora es la de la comida porque nadie está mirando al cielo mientras come.
Para buscar cocodrilos rosas, ciempiés con calcetines o delfines en el río hay que llevar botas mágicas para no mojarnos los pies.
Tenéis que aprender a andar patrás y sin pisar la raya, hacer la estatua hasta que te den un beso, comprar helados en "sucreto", bajar antes que ellos por el tobogán para secar el agua de la lluvia, no hablar sin gesticular y no perderte ni un solo instante de sus vidas.
Tenéis que aprender a ser felices!!!! La vida no te deja repetir.

06 agosto 2019

El pollo del Carrefour.


Para nada se presentaba la mañana como tendente a la investigación en la teoría evolutiva de la especie ni mucho menos, además… soy de letras. El caso es que nada más salir de la ducha, al enfrentarme al mirror no vi sino una masa por la que por todos los lados  (y por alguno más que por otro) brotaban verdaderas matas de vello que incluso por determinados lugares conformaban lo que pudieran considerarse auténticas boninas de lana.
Miotroyo no dijo nada y simplemente calló, por lo que en un momento me vi con la segadora al cero desfilando por esa superpoblada parte…, cuando me quise dar cuenta ya era tarde así que… “of lost to river”. Paso a la Gillete Venus.
Una vez recolectados sobre la bañera los 57 años de crecimiento ininterrumpido de vello a lo largo y redondo de mis 92 kilos fue cuando miotroyo, descojonándose al oído me dice…”date crema gilipollas que te está picando todo el cuerpo”, y así era.
Una vez reduchado, secado y cremado frente al espejo de nuevo hice el descubrimiento que cambiará el curso de la historia y el devenir del futuro… Darwin no tenía ni puta idea!!! Una vez eliminada la blanquecina y vintage por peluda apariencia del cuerpo humano se puede apreciar sin ningún género de dudas que…, el hombre desciende del pollo del Carrefour, o al revés, que da lo mismo.
Darwin no se depiló nunca, seguro.

25 septiembre 2018

El paticorto.


Yo vivía en una calle en cuesta y a mitad de ella, en la otra acera y frente al colegio había una panadería en la que cuando me daba mi tío Domingo la propinilla me compraba "Xuxos", unos donuts alargados, sin agujero ni leches, con azúcar acristalado por encima y relleno de una crema que me volvía loco.
En la puerta de la panadería estaba casi siempre el perro de la panadera atado a una argolla. Era un perro pequeñajo, paticorto, negro y feo de cojones al que me encantaba putear, al pasar por allí le sacaba la lengua y me burlaba de él intentando asustarle con cualquier cosa que llevara en la mano. Ni se inmutaba el cabrón.
Unos pocos metros más abajo estaba la tienda de electricidad "Petman" y un día en el que mi madre me mandó hasta allí a comprar algo, al volver hacia casa y pasar por delante de la panadería, el cabrón del perro, que estaba suelto, salió hacia mí como un obús, eché a correr lo que pude pero… el en aquel momento nada paticorto me trincó por la nalga derecha y recorrí unos cuantos metros con él de ahí colgado, se vengó con ensañamiento el muy cabrón.
Acabé en la clínica de la Cruz Roja con un banderillazo del tétanos y la firme promesa de no volver a pasar por allí hasta que aquel perrucho cascara el huevo. Y así fue.
El paticorto aquél me recuerda a Villarejo. La venganza es hija del tiempo y nieta de la oportunidad.

01 diciembre 2017

A tomar por culo!

Dentro de nada llega la Navidad y toca ser bueno así que hay que darse prisa que se nos hace tarde... Yo acabo de hacerlo.
Es fácil y lo puedes hacer de palabra, por guasap o simplemente pensarlo mientras  cierras el puño y estiras a la vez que levantas el dedo corazón, es una cuestión de higiene mental que convalida tercero de taichí, de hecho, donde esté el mandar a tomar por culo que se quite el yoga y la meditación, el mandar a tomar por culo es como recibir un tratamiento termal sin quitarte los gallumbos. Relaja.
Lo puedes acompañar (antes mejor que después) con un "Hasta los huevos", "Le manda cojones" o "Que te jodan, imbécil", el caso es hacerlo bien, aunque no lo digas, hazlo para ti, mayusculado, con guiones y acentuando monosílabos… "VÉ-TE-A-TO-MÁR-POR-CÚ-LO…"
El hecho en cuestión es un gesto patriota, algo tradicional y muy español y encima no tiene contraindicaciones ni efectos colaterales, no hay posología ni peligro de sobredosis y lo mejor de todo, ...te quedas como Dios.
Estos de los cansinos catalibanes hasta el higo así que... A tomar por culo!

02 noviembre 2017

Una patadita.


Aquello más que frigorífico era una nevera de hielo que ya cuando entró en casa era antigua de cojones. No tenía esquinas, sus bordes estaban redondeadas, era de tamaño medio y no sé de dónde habría salido, lo que sé es que compartimos muchos años juntos, toda mi infancia.
Aquello no enfriaba, aquello era un glaciar encerrado, enfriaba sin media, tanto que el hielo se escapaba por sus juntas hasta lograr abrir las puertas por lo que cada poco había de desenchufarla y dejarla abierta toda una noche para temperatura ambiente deshiciera  el iceberg.
Aquella nevera era muy graciosamente peculiar. Cuando teníamos visita en casa, sobre todo cuando venían a merendar mis tías que ya por entonces eran muy mayores, mi madre la desenchufaba no sin antes calcular de forma exacta el tiempo para evitar el desparrame de agua por el suelo… Aquella maniobra no era baladí, para nada, aquello estaba más que justificado en defensa de la integridad de las pobres tías, tenían perras pero tampoco era para cargárselas de un infarto…
De vez en cuando, cuando le venía bien, la nevera en cuestión que tenía vida propia, no es que vibrara, no, es que saltaba mientras emitía unas extrañas ventosidades  balanceándose sobre su posición hasta tal punto de temer que cualquier día tomara la puerta y se pirara… pero lo más curioso era el método para pararla… el gesto se familiarizó tanto que lo veíamos de lo más normal, le soltabas una patada y se estaba quietecita, y eso me ha hecho pensar, una patadita y a correr.
Cosas de mi dispersidad.